La pequeña bendición del mafioso
Laila, de cinco años, preveía desastres y entendía a los animales. Al morir su madre, su padre mafioso la tachó de maldita y la abandonó. Su rival, don Alaric Voss, la acogió. Mientras Laila salvaba a la familia Voss, su temida maldición se volvió una bendición y reveló quién acabó con la vida de su madre.